Comercio negrero en el Río de la Plata, desde 1810.

 

En 1791 la Compañía de Filipinas finalizó sus operaciones, ya que por la Real Cédula del 24 de noviembre de ese año se permitió a españoles y extranjeros que introdujeran negros en el Río de la Plata, con la posibilidad de retornar el producto de la venta en frutos del país o moneda metálica. [1] A partir de entonces comenzó, según Molinari, [2] un cuarto período para este comercio, caracterizado por el gran incremento y la pujanza que logró hacia fines del siglo XVIII y comienzos del siguiente. La gracia concedida a Buenos Aires se extendió a otras regiones entre 1791 y 1804, a la vez que los trámites y formalidades para la internación de mercancía negra se fueron simplificando, a fin de estimular el tráfico. [3]

En los años que precedieron a la emancipación, se estima que España enviaba anualmente al Plata unos 1300 negros: [4] por ejemplo, entre 1791 y 1794, el virrey Arredondo recuerda, en su memoria de gobierno, que por Montevideo habían ingresado 2689 negros, 425 de ellos traídos de África, el resto del Brasil por cuenta de súbditos portugueses y españoles. Esta cantidad era suficiente, pues el Río de la Plata y Chile sólo necesitaban 500 anuales, y otros tantos el virreynato del Perú, que se surtía por Buenos Aires. En los años siguientes el comercio se intensificó, beneficiando la agricultura de las colonias. [5] Al llegar a 1810, gran cantidad de buques con cargamento de negros entraron en el estuario del Plata, como se registra en el cuadro adjunto. [6] Desde Montevideo, el gobernador Elío enviaba al gobierno de Buenos Aires los testimonios de las inspecciones realizadas a esos navíos, que procedían principalmente de los puertos del Brasil. Además, preocupado Elío por la salud de la población, hizo extensiva la vacunación contra la viruela a la esclavatura (3 de enero de 1810). El gobierno, por su parte, comunicó el 5 de enero al marqués de Casa Irujo, ministro español en Río de Janeiro, que había habilitado el puerto de Montevideo como único receptor de esclavatura; y a partir de este hecho, los barcos que hicieron arribada forzosa en Buenos Aires se vieron, en algunos casos, imposibilitados de desembarcar. [7]

De esta forma, en el Río de la Plata, según Halperin Donghi, la mano de obra negra esclava

"(...) se hizo dominante en las ciudades, (donde) su presencia creó conflictos insanables en el sistema artesanal vigente." [8]

Pero el comercio de esclavos entró en 1810, en general, en una etapa de declinación, y al analizar las causas es necesario que nos asomemos a la estructura comercial del Plata en esa época.

 Sobre la base de la cantidad de barcos ingleses llegados al Plata desde 1808, se había formado en Buenos Aires una comunidad británica, que en vísperas de la revolución poseía bienes de capital por valor de 750.000 a 1.000.000 de libras. [9] El comercio inglés, legal e ilegal, era el más sólido; el contrabando que encubría el comercio legal era probablemente mayor que la mercadería desembarcada legítimamente. Entre el 1º de noviembre de 1808 y la misma fecha de 1809, entraron en Buenos Aires 31 barcos mercantes británicos, con cargamento por valor de 1.133.000 libras esterlinas. En el mismo período 10 barcos fueron a Montevideo, con mercadería por 520.000 libras. Además, se perdieron 8 barcos juntamente con sus cargas por valor de 280.000 a 300.000 libras. El comercio británico predominaba de tal modo que en el mismo período de tiempo sólo dos o tres barcos de los Estados Unidos y "unos pocos" de Río entraron al Río de la Plata. [10] Por el decreto del 6 de noviembre de 1809 se había autorizado específicamente el comercio con súbditos británicos, dando lugar a un gran descontento por parte de los intereses comerciales españoles. Por ello, ya a principios de 1810 los ánimos se habían exacerbado en la colonia contra los extranjeros, de manera que el gobierno del virreynato, instruido en el sentido de mantener los derechos exclusivos de los comerciantes españoles y dar carácter transitorio a las relaciones con los británicos, [11] informó el 5 de enero al marqués de Casa Irujo que se había designado una comisión destinada a expulsar a los "extranjeros sospechosos”. [12] Una de las preocupaciones de Cisneros fue la de sanear de extranjeros el ambiente, y lo hizo a través de un curioso "Censo de Extranjería" en base al cual se expulsaría a los "agentes perniciosos de espíritu revolucionario". [13] Detrás de esas causas políticas, que apuntan al temor provocado por la difusión de los ideales de la revolución francesa, es fácil percibir la defensa de los intereses comerciales españoles.

 Con el advenimiento de la revolución, las cosas cambiaron. El 26 de mayo la Junta concedió entrevista a Montagú Fabián, comandante inglés, y al presidente de la sociedad de comerciantes ingleses en el Río de la Plata, y la orden de expulsión quedó suprimida, consagrando en la práctica el sistema económico del decreto del 6 de noviembre.

 Ahora bien. Hasta donde es posible inferir, la mayor parte del giro comercial inglés estaba compuesto por productos manufacturados y otros que no lo eran: carbón de piedra, vino, armamentos, hierro, pólvora, géneros, etc. [14] Por ende, los esclavos no formaban ya parte del giro comercial inglés. Además, si bien no fue hasta mucho después que un agente consular inglés arribo a estas latitudes con la orden expresa de vigilar, e impedir, la participación de súbditos o capitales británicos en el comercio negrero, pesaba desde 1807 la condena a la trata por parte del gobierno de S.M.B.

 No sólo eso. Al decir de Giberti, [15] que a su vez cita a Montoya, el síntoma de la nueva época en la vida nacional fue que la mayor parte del trabajo -refiriéndose al saladero- lo cumplían los asalariados, ya que los propietarios coincidían con el gobierno sobre el cese de la esclavitud. Por si fuera poco, existe también el dato significativo de que

"(...) la revolución (...) agitó profundamente al país, e hizo que los esclavos fuesen menos dóciles a la voz de sus amos (...)" [16]

En síntesis, lo que intentamos decir es que la trata, en el Río de la Plata, agonizaba sensiblemente a partir de 1810, por las causas mencionadas, entre otras; a saber: captación del giro comercial de estas regiones por una comunidad británica organizada y poderosa, que se consolidó el 26 de mayo de 1810, y sobre la cual pesaba la prohibición de traficar esclavos; incremento del trabajo asalariado, sobre la mano de obra negra esclava; a esto puede agregarse que, en líneas generales, los trabajadores negros esclavos realizaban tareas de tipo artesanales urbanas, y excepcionalmente agrícolas o ganaderas; por último, después de la revolución, los dueños de esclavos experimentaron cierto temor a la indocilidad de los últimos, tal vez como un tardío reflejo de las rebeliones de Santo Domingo.

Más tarde veremos que a estas causas se agregaron otras, relacionadas con el accionar de los primeros gobiernos revolucionarios, que incrementaron la retracción en las transacciones de esclavos, hasta anularlas por completo, aunque de manera provisoria.

 


 

 

[1] Gorostegui de Torres, Haydée (dir.), Historia integral…, tomo I, pp. 24-25.

[2] Molinari, Diego Luis, La trata de negros.

[3] Villalobos, R., Sergio, Comercio y contrabando..., p. 67.

[4] Caillet-Bois, Teodoro, Historia naval argentina, p. 26.

[5] Villalobos R., Sergio, .op. cit., p. 67.

[6] Molinari, Diego Luis, op. cit. Según este autor, y corroborado en el cuadro.

[7] A.G.N.A., Índice del archivo del gobierno de Buenos Aires.

[8] Dorfman, Adolfo, Historia de la industria argentina, p. 106, conteniendo esta cita.

[9] Ferns, H. S., Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX, p. 98.

[10] Ibidem, pp. 38 y 79-80.

[11] Ibidem, p. 80.

[12] A.G.N.A., op. cit.

[13] Studer, Elena F. S. de, La trata de negros en el Río de la Plata…, p. 40.

[14] A.G.N.A., Índice del archivo del gobierno de Buenos Aires.

[15] Giberti, Horacio C. E., Historia económica de la ganadería argentina, p. 81.

[16] Luna. , Félix (dir.), Nuestros negros,  p. 25.